LAS INFLUENCIAS MOLDEAN NUESTRAS DECISIONES
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Decidir en un mundo que cambia
Decidir se ha vuelto más complejo no porque tengamos menos información, sino porque cada vez son más las influencias que participan en aquello que decidimos.
La inteligencia artificial está modificando la forma en que buscamos información, analizamos alternativas y ejecutamos acciones. La automatización transforma procesos que antes dependían exclusivamente de personas. La conectividad aumenta la velocidad con que circulan acontecimientos y opiniones. La geopolítica modifica mercados y condiciones de operación. Las organizaciones enfrentan nuevas relaciones entre personas, tecnología y sistemas que muchas veces no pueden ser comprendidos observando cada elemento de manera aislada.
En este escenario, disponer de mayor capacidad tecnológica no necesariamente significa comprender mejor una decisión.
Podemos procesar más información y, al mismo tiempo, comprender menos aquello que está influyendo sobre nosotros.
Q-Influence System© nace frente a esta condición.
No como una herramienta destinada a reemplazar la decisión humana, ni como una nueva forma de automatizar el criterio, sino como un sistema de comprensión orientado a observar las influencias que participan en la construcción de una decisión.
Su punto de partida es sencillo:
Las influencias moldean nuestras decisiones.
La influencia antes que la decisión
Toda decisión ocurre dentro de un contexto. Ese contexto está compuesto por personas, acontecimientos, información, intereses, expectativas, tecnologías, relaciones, restricciones y condiciones que pueden modificar la manera en que una situación es percibida y posteriormente abordada.
Algunas de esas influencias son evidentes. Otras son indirectas. Algunas pueden ser cuantificables y otras difícilmente pueden expresarse en un número. Algunas son conscientes y otras permanecen fuera del campo inmediato de percepción.
Aquí aparece una distinción fundamental para Q-Influence System©: las influencias que existen no son necesariamente las mismas que las influencias que percibimos.
Esta diferencia cambia la manera de mirar una decisión. La pregunta deja de ser únicamente qué debemos hacer y comienza a incorporar una pregunta anterior: ¿qué está participando en la construcción de aquello que estamos a punto de decidir?
La decisión, desde esta perspectiva, no es un punto aislado. Es el resultado momentáneo de una relación entre influencias, percepción, estado humano y acción. Y cuando esa acción ocurre, modifica nuevamente el entorno y genera nuevas influencias.
Por eso la relación puede representarse como un ciclo:
Influencias → Percepción → Estado Humano → Decisión → Acción → Nuevas Influencias.
El sistema no comienza ni termina en la decisión. La decisión forma parte de un proceso dinámico.
Cuando la tecnología entra en la decisión
La aparición de tecnologías inteligentes introduce una nueva dimensión en este problema.
Durante mucho tiempo la tecnología fue considerada principalmente como una herramienta que ayudaba a las personas a hacer algo. Hoy comienza a participar en procesos que anteriormente estaban reservados al análisis humano: generar alternativas, identificar patrones, recomendar acciones, anticipar escenarios, producir contenidos y ejecutar determinadas operaciones.
Esto modifica el entorno de decisión.
La pregunta ya no puede ser solamente qué puede hacer una tecnología. También debemos preguntarnos qué nuevas influencias aparecen cuando esa tecnología comienza a formar parte del sistema.
La inteligencia artificial puede ampliar nuestra capacidad de procesamiento y acción. Pero una mayor capacidad tecnológica no elimina la necesidad de criterio. Por el contrario, puede hacer que comprender desde dónde decidimos sea todavía más importante.
"La tecnología puede controlar y operar. El humano pone criterio."
Esto no establece una oposición entre tecnología y ser humano. Establece una diferencia de planos.
La tecnología puede ampliar las capacidades disponibles para actuar. La decisión humana continúa involucrando interpretación, responsabilidad, contexto y consecuencias.
Por eso Q-Influence System© no busca competir con la inteligencia artificial. Busca comprender mejor el espacio en el que la tecnología comienza a influir sobre la decisión humana.
La complejidad cambia la naturaleza de la decisión
La complejidad aparece cuando múltiples elementos interactúan y las relaciones entre ellos pueden modificar las condiciones del sistema.
Una empresa puede estar tomando una decisión comercial mientras una modificación regulatoria, un cambio tecnológico, un conflicto geopolítico o una decisión de un competidor altera las condiciones de esa decisión. Un directorio puede disponer de abundante información y, sin embargo, enfrentar un escenario donde las variables relevantes se encuentran interconectadas de maneras difíciles de observar.
En estos contextos, analizar cada variable por separado puede no ser suficiente.
La cuestión pasa a ser comprender las relaciones de influencia entre ellas.
Q-Influence System© propone precisamente incorporar esa mirada. No pretende eliminar la incertidumbre ni convertir sistemas complejos en sistemas simples. Propone observar cómo las influencias interactúan y cómo esa interacción participa en la construcción de las decisiones.
Cuando aumenta la complejidad del entorno, comprender las influencias puede ser tan relevante como comprender la información.
Una estructura para observar la decisión
Q-Influence System© se construye sobre una estructura conceptual propia.
En su núcleo se encuentran las influencias, la percepción, el estado humano, la decisión y la acción. Estos elementos no son considerados como compartimentos independientes, sino como partes de una relación dinámica.
La influencia modifica aquello que puede ser percibido. La percepción participa en la manera en que una situación es comprendida. El estado humano condiciona la forma de abordar esa situación. De allí emerge una decisión que se convierte en acción y, al hacerlo, puede transformar nuevamente las condiciones originales.
Esta estructura permite observar algo que normalmente queda oculto: la distancia entre aquello que está influyendo y aquello que quien decide cree que está influyendo.
Esa distancia puede ser decisiva.
Axiomas y metodología
Q-Influence System© no se plantea solamente como una forma de describir la realidad. Su desarrollo incorpora una estructura de axiomas y una metodología propia.
Los axiomas establecen principios fundamentales desde los cuales se observa la relación entre influencia, percepción, estado humano, decisión y acción. Constituyen la base conceptual sobre la cual se desarrolla el sistema.
La metodología, por su parte, permite llevar esa estructura a situaciones concretas. Su propósito es ordenar la observación, identificar las influencias relevantes, distinguir aquellas que son percibidas, comprender las relaciones existentes y reconocer cómo el estado desde el cual se decide puede modificar la interpretación de una misma situación.
De esta manera, Q-Influence System© intenta mantener un equilibrio entre dos necesidades que a menudo aparecen separadas: tener una estructura para comprender y disponer de una metodología para aplicarla.
El sistema no pretende entregar una respuesta automática a una decisión. Pretende mejorar la comprensión de las condiciones dentro de las cuales esa decisión se construye.
Los estados desde los cuales decidimos
Una de las dimensiones de Q-Influence System© es la observación del estado humano desde el cual se aborda una situación.
Una persona puede encontrarse reaccionando frente a un acontecimiento, intentando controlar una situación, buscando optimizar un resultado o tratando de comprender las influencias que están condicionando aquello que ocurre. En otros momentos puede necesitar comprender cómo se relaciona todo o crear condiciones para que ocurra algo diferente.
De esta observación surgen seis estados de decisión:
REACCIÓN — Necesito responder.
CONTROL — Necesito estabilizar.
OPTIMIZACIÓN — Necesito mejorar.
INFLUENCIA — Necesito comprender quién y qué condiciona el resultado.
COHERENCIA — Necesito comprender cómo se relaciona todo.
CONFIGURACIÓN — Necesito crear condiciones para que ocurra algo diferente.
No son etapas de desarrollo, ni tipos de personalidad, ni una escala de superioridad. Son estados desde los cuales una persona puede abordar una situación.
La misma persona puede encontrarse en diferentes estados frente a diferentes decisiones.
Comprender ese estado constituye una parte relevante de comprender la decisión.
Una aplicación transversal
Q-Influence System© puede ser utilizado como una capa adicional de observación en diferentes campos donde las decisiones están sometidas a múltiples influencias.
En dirección y estrategia puede ayudar a observar aquello que condiciona una decisión más allá de sus variables visibles. En gobierno corporativo y directorios puede aportar una mirada sobre las influencias presentes en decisiones de alta responsabilidad. En inteligencia artificial y nuevas tecnologías permite observar cómo la incorporación de nuevas capacidades modifica el entorno decisional.
La misma lógica puede extenderse a la geopolítica y las relaciones internacionales, donde múltiples actores e intereses modifican continuamente las condiciones; a la economía y los mercados; al liderazgo y las organizaciones; al marketing y el comportamiento del consumidor; a la innovación y la transformación tecnológica; a las políticas públicas y la gestión institucional; y a la gestión de riesgos y escenarios de incertidumbre.
La diversidad de estos campos no constituye una contradicción. Todos comparten una condición: personas u organizaciones tomando decisiones dentro de sistemas de influencia.
Q-Influence System© no pretende reemplazar el conocimiento específico de cada disciplina. La estrategia continúa siendo estrategia; la geopolítica continúa requiriendo conocimiento geopolítico; la inteligencia artificial requiere conocimiento tecnológico; el gobierno corporativo requiere experiencia y responsabilidad.
Lo que propone el sistema es agregar una pregunta transversal:
¿Qué influencias están participando en la construcción de esta decisión?
Una nueva mirada sobre la calidad decisional
Q-Influence System© relaciona tres dimensiones fundamentales:
Autoestado + Influencias + Coherencia = Calidad Decisional
La calidad decisional no significa necesariamente acertar un resultado.
Una decisión puede producir un buen resultado y haber sido construida con una comprensión limitada del contexto. También puede ocurrir lo contrario: una decisión puede producir un resultado desfavorable aun cuando haya sido construida considerando responsablemente las condiciones disponibles.
Por eso resulta necesario distinguir entre el resultado de una decisión y la calidad del proceso mediante el cual esa decisión fue construida.
La pregunta pasa a ser otra:
¿Qué tan conscientemente estamos comprendiendo las condiciones desde las cuales decidimos?
Esta pregunta adquiere especial relevancia cuando el entorno cambia más rápido que nuestra capacidad para interpretarlo.
El desafío humano frente a las tecnologías inteligentes
La transformación tecnológica puede llevarnos a pensar que el futuro de la decisión consiste simplemente en disponer de sistemas cada vez más capaces de decidir.
Q-Influence System© plantea una perspectiva diferente.
El desafío no consiste únicamente en construir tecnologías capaces de hacer más. También consiste en comprender qué ocurre con el ser humano cuando esas tecnologías comienzan a participar en el entorno donde decide.
Podemos tener más información, mayor capacidad de procesamiento y mejores herramientas de análisis. Pero ninguna de esas capacidades garantiza por sí sola una comprensión suficiente de las influencias que están participando en una decisión.
La tecnología puede ampliar nuestra capacidad para decidir.
Comprender sus influencias puede ampliar nuestra capacidad para decidir conscientemente.
El propósito de Q-Influence System©
Q-Influence System© no pretende predecir completamente el futuro. Tampoco pretende eliminar la incertidumbre ni reemplazar la intuición, la experiencia o el conocimiento especializado.
Su propósito es más específico: hacer visible aquello que participa en la construcción de una decisión y que con frecuencia permanece fuera de nuestra observación inmediata.
En un mundo donde las tecnologías inteligentes aumentan nuestra capacidad de actuar, comprender cómo se construyen nuestras decisiones adquiere una nueva importancia.
Porque quizá el desafío de la nueva era tecnológica no sea solamente conseguir máquinas capaces de decidir.
Quizás sea conseguir que los seres humanos comprendamos mejor cómo estamos decidiendo nosotros.
Jorge Muñoz Latorre
Q-Influence System (Management)